sábado, 6 de abril de 2019

Apadrinar un niño


Hace varios años unos amigos nos comentaron que tenían apadrinado un niño, a través de la Fundación Vicente Ferrer en la India. Nos dijeron que tomaron esta decisión porque muchas veces hablaban de qué podían hacer, que estuviera a su alcance, con la idea de colaborar en construir una sociedad mejor y esta les pareció una buena opción.


Nos llamó la atención porque es un tema que había hablado con mi pareja en varias ocasiones pero, como ocurre con muchas de las cosas que nos proponemos, se dejan para ese mañana que siempre está por llegar. Lo positivo de esta conversación es que movilizó nuestro deseo lo suficiente como para recabar la información necesaria y hacerlo esa misma semana.

Transcurrido este tiempo podemos asegurar que fue una de las decisiones más acertadas y gratificantes de nuestra vida. El dinero destinado a la comida de uno solo de nuestros días es suficiente para que Navadeep, el niño que tenemos apadrinado de 11 años en la actualidad, pueda vivir todo un mes guardando incluso una parte del mismo para poder ir el día de mañana a la Universidad. 

Durante este tiempo hemos recibido, con gran ilusión, varias fotografías y cartas  donde nos expresa su estado y su sentir. Recuerdo especialmente una fotografía donde estaba descalzo sobre la tierra, con la ropa y objetos para la escuela que le enviamos para su cumpleaños cogidos entre sus manos, con tal brillo en su rostro que parecía sostener el mejor tesoro del mundo.

La vida tiene grandes bellezas, pero creo honestamente que muy pocas son comparables con la esperanza plasmada en el rostro inocente de un niño o una niña, cuyo agradecimiento es capaz de describir la más bella sonrisa de ilusión. Es la imagen más sincera que puede dibujar el inigualable pincel del sentimiento.


Hoy nos preguntábamos la mejor forma de agradecer a la Fundación Vicente Ferrer y todas las personas que trabajan en ella, la ayuda tan decisiva que ponen en la vida de estos niños y la oportunidad que nos brindan de hacerles más felices en un mundo de dificultad. Y hemos comprendido que la mejor de todas es expresar nuestro sentimiento.


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